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Evangelismo
Los integrantes del ministerio de Evangelismo queremos expresarles que es nuestro anhelo llevarles una palabra de liberación, restauración, sanidad, paz, y salvación a todos que están cautivos, destruidos, enfermos, y perdidos por el pecado.
Primeramente al pueblo de Guaynabo donde radica nuestra congregación, luego a Puerto Rico, que nuestro país y por fin, a todos los pueblos y naciones hasta los confines de esta tierra, que es nuestra responsabilidad, y testificarles que hay;

Un Dios de milagros que nos ama,

Un Cristo que salva y restaura,

Además su Espíritu Santo que nos guía y enseña

Que anhela hacer morada en todoss sus hijos.

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Declarando
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Luis Raul


Evangelista: Luis Raúl Rivera

El llamado que te hicieron tiene un gran peso de gloria, cuídalo.
Isaías 40:12-14

Lo grande del que te llama.

Éxodo 3:11-15
Podemos observar que Dios en su conversación con Moisés hace mención de tres patriarcas; Abraham, Isaac y Jacob como queriéndole decir que ya ellos no existen, pero vieron su grandeza y conocieron que “Yo soy el que soy”; de la misma manera que tú la conocerás.
Si el que te llamo te dijo: “Yo soy el que soy”, entonces sobre ti hay un sello de su grandeza.
1 Corintios 1:27,28

La importancia que tú le das a ese llamado.

1 Samuel 3:7-10, 19, 20
Samuel, fue llamado a una temprana edad; aunque el versículo 7 dice que aún no había conocido a Jehová, ni su palabra le había sido revelada; pero aun así acepto el llamado en un momento en el cual el sacerdocio de Elí estaba en entredicho.
El versículo 19 nos muestra que su ministerio creció, pues Jehová estaba con él y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras. Samuel mantuvo su llamado con la importancia que le debemos dar, vemos que desde Dan hasta Beerseba, de norte a sur en Israel conocían que era profeta fiel de Jehová.

Todo llamado hecho por Dios se siente en el corazón.

Jeremías 20:7,9
Pablo tiempos después nos explica bajo revelación del Espíritu Santo, en Filipenses 2:13 que es Dios el que produce en nosotros así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Ahora vemos por qué el profeta expresa en el versículo 7 que el Señor lo sedujo, “más fuerte fuiste que yo”. Quien no se siente desarmado cuando nos enamoran.
En el versículo 9, el profeta se ve en medio de circunstancias adversas; como las hemos pasado también nosotros; deseando cerrar nuestra boca y salir corriendo, vemos como se manifiesta ese fuego en lo profundo del corazón que nos quiere consumir hasta los huesos.

Dios pondrá lo necesario en tus manos para que cumplas con el llamado.

Éxodo 4:1-4
¿Cuántos de nosotros no le hemos puesto trabas a Dios después que hemos sido llamado?, y hasta vemos imposible que se realice su propósito y de dónde sacara los elementos para establecerlo todo. Como ejemplo tenemos a Moisés en sus peros ante el Señor, él no sabía con quién estaba tratando, y así nos pasa a nosotros.

Primero, Dios le dice en el versículo 3 que tirara en tierra la vara, se convierte en culebra y después la toma con su mano.

Segundo, Dios le pide que se meta la mano en su pecho y la saque, tiene lepra, la vuelve a meter y la saca limpia.

Pero Moisés le sale con otra excusa como muchas veces lo hemos hecho nosotros y el Señor vuelve a sorprender a Moisés. Dios le dice en el versículo 11 “¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quien hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová?”. Su excusa de ser torpe al hablar ya estaba resuelta en los versículos 14 al 17, su hermano Aarón estaría al lado suyo para que fuera su interprete y tenía la vara para hacer señales. Ya Moisés está equipado para la misión y cumplir con su llamado.
Tal vez Dios ya tenga a tu lado lo que necesitas para cumplir con tu llamado.

Tenemos que caminar a la altura de ese llamado.

1 Reyes 22:8, 9, 13
En nuestro caminar en el Señor nuestro llamado será confrontado de muchas formas, hasta ser tentados por lo material, como le ocurrió a Giezi. Veamos el carácter de Micaías, el cual  fue confrontado cuando fue traído frente a los reyes Acab y Josafat, fue traído para ver si había palabra de parte de Dios antes de la guerra. La popularidad del rey Acab era muy conocida por su idolatría y  por la muerte de Nabot, pero Micaías no se amilanó; así lo vemos en los versículos 27 y 28; sabía que tenía que caminar a la altura de su llamado, aunque fue llevado a la cárcel. La aparición fue corta pero nos dio un gran ejemplo y cumplió con su llamado.

Todo llamado tiene una urgencia.

Jeremías 1:11-15
Nabucodonosor y su ejército pronto marcharía sobre Israel y las demás naciones de su alrededor. Al igual que Jeremías, Dios nos ha llamado con urgencia para marcar el tiempo en que vivimos, sea como profeta, evangelista, maestro, misionero, pastor u otro ministerio.
El tiempo espiritual que nos ha tocado vivir es uno violento, podemos observar la prensa, la televisión y periódicos, para ver si no hay una real urgencia para que nuestro llamado no se manifieste.

Mantener la comunión con el que te hizo el llamado.

Daniel 6:3, 5, 10, 11, 16

Al igual que Daniel, mantener la comunión con Dios es necesario, máxime hoy día, después de ser transportado por Nabucodonosor con gran parte del pueblo de Israel por su preparación, estuvo de sátrapas (protector de la tierra/país ) ante Nabucodonosor, su hijo Belsasar, Darío y Ciro.

A veces en el área de trabajo hay personas que no acepta que tenemos algo diferente, pues la gracia de Dios se asienta sobre nosotros. Los enemigos de Daniel no podían soportar que un judío estuviera a su misma altura, lograron que Darío firmara un edicto para ver si de esa forma podían destruir a Daniel.
El versículo 10 nos muestra que hizo lo mismo de todos los días; orar tres veces al día; el edicto no causo que el corrompiera la comunión con quien lo había llamado. Dios recompenso la fidelidad de Daniel; le tapó la boca a los leones. Su temple no fue alterado y puede dar fe de que hasta en el día de su muerte se mantuvo en comunión con aquel que lo llamó.

Leer Romanos 8:35-39.

lrivera@tabernaculoprincipedepaz.com